La Casa Blanca
18 de febrero de 2023

12:44 P.M. HORA CENTRAL EUROPEA
 
LA VICEPRESIDENTA: Muchas gracias. Gracias, Christoph. Gracias, Christoph. Muchas gracias. 
 
Bueno, es un gran honor estar de nuevo en la Conferencia sobre Seguridad de Múnich.
 
Como muchos de nosotros recuerdan, el año pasado, en este escenario, les advertí sobre la invasión inminente de Ucrania por Rusia. Y es importante que recordemos esto: en ese momento muchos se preguntaban cómo responderíamos todos. Muchos se preguntaron: ¿Sería posible detener a Rusia? ¿La OTAN se uniría? ¿La OTAN se dividiría? ¿Ucrania estaría preparada?
 
Estimados colegas, hoy, a un año de ese momento, ya lo sabemos. 
 
Kiev sigue de pie. (Aplausos). Rusia… Rusia está debilitada. 
 
La alianza transatlántica es más fuerte que nunca. (Aplausos). Y por sobre todo, se preserva el espíritu del pueblo ucraniano.
 
Con Joe Biden como presidente de Estados Unidos, nuestro país ha demostrado un liderazgo decisivo.
 
Como suele decir el presidente Biden: Estados Unidos apoyará a Ucrania por el tiempo que sea necesario. No vamos a vacilar.
 
En el día de hoy, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, voy a describir lo que sigue estando en juego para todos: el interés moral, el interés estratégico y el motivo por el que Ucrania es importante para el pueblo de América, para el pueblo de Europa y para las personas en todo el mundo.
 
En primer lugar, desde el inicio de esta guerra que se libró sin que hubiera provocación, hemos visto a las fuerzas rusas participar en atrocidades y en crímenes de guerra. Sus acciones representan una afrenta a nuestros valores en común, un ataque a nuestra humanidad en común.
 
Seamos claros sobre esto: las fuerzas rusas han impulsado un ataque generalizado y sistémico contra una población civil; se trata de actos aberrantes como homicidios, torturas, violaciones sexuales y deportaciones. Asesinatos con las características de ejecuciones, golpizas y descargas eléctricas.
 
Las autoridades rusas han deportado de manera forzada a cientos de miles de personas de Ucrania a Rusia, incluidos niños y niñas. Han separado sin piedad a niños y niñas de sus familias.
 
Y todos hemos visto las imágenes del teatro en Mariúpol, donde fueron asesinadas cientos de personas.
 
Piensen en la imagen de la madre embarazada que murió tras un ataque en un hospital de maternidad, donde se estaba preparando para dar a luz.
 
Piensen en las imágenes de Bucha. Civiles asesinados a sangre fría. Sus cuerpos abandonados en las calles. La fotografía impactante del hombre que circulaba en bicicleta.
 
La niña de cuatro años que, según informaron las Naciones Unidas recientemente, fue agredida sexualmente por un soldado ruso. Una niña de cuatro años.
 
Un hecho salvaje e inhumano.
 
Mucho antes de que yo fuera vicepresidenta de Estados Unidos, ejercí la mayor parte de mi carrera en la función de fiscal, en un primer momento en los tribunales y luego a cargo del Departamento de Justicia de California. Conozco de primera mano la importancia de reunir hechos y de hacerlos valer al amparo de la ley.
 
En el caso de las acciones de Rusia en Ucrania, hemos analizado la evidencia. Conocemos los estándares jurídicos. Y no hay dudas de que estos hechos son crímenes de lesa humanidad. (Aplausos).
 
Estados Unidos ha determinado formalmente que Rusia cometió crímenes de lesa humanidad.
 
Y a todos quienes han perpetrado estos delitos y a sus superiores que son cómplices en estos crímenes, les digo: tendrán que responder por sus actos.
 
Ante estos hechos indiscutibles, a todos los aquí presentes en Múnich les digo: renovemos nuestro compromiso de rendición de cuentas. Renovemos nuestro compromiso con el Estado de derecho. 
 
En lo que respecta a Estados Unidos, seguiremos apoyando el proceso judicial en Ucrania y las investigaciones internacionales, porque es preciso que se haga justicia.
 
Debemos coincidir, en representación de todas las víctimas, conocidas y no conocidas, en que es preciso que haya justicia. Tal es nuestro interés moral.

También tenemos un interés estratégico significativo. El combate en Ucrania tiene ramificaciones globales de vasto alcance. 
 
Ninguna nación estará segura en un mundo donde un país puede violar la soberanía y la integridad territorial de otro (aplausos); donde se cometan crímenes de lesa humanidad y estos queden impunes; y donde un país con ambiciones imperialistas pueda actuar sin ningún tipo de frenos.
 
Nuestra respuesta a la invasión rusa es una demostración de nuestro compromiso colectivo de reivindicar las reglas y normas internacionales. Reglas y normas que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, han aportado un grado de seguridad y prosperidad sin precedentes no solo al pueblo estadounidense, no solo al pueblo de Europa, sino a personas en todo el mundo.
 
Son principios que estipulan que las naciones soberanas tienen derecho a existir de manera pacífica, que las fronteras no deben modificarse por la fuerza, que hay derechos humanos inalienables que los gobiernos deben respetar y que el Estado de derecho debe preservarse.
 
Efectivamente, este momento ha puesto a prueba nuestra voluntad de defender y reivindicar estas normas y reglas. Nos hemos mantenido fuertes y debemos permanecer fuertes. Porque si Putin tuviera éxito en su ataque a estos principios fundamentales, otras naciones podrían sentirse alentadas a seguir su ejemplo virulento. Otras potencias autoritarias podrían pretender doblegar al mundo según su voluntad a través de coerción, desinformación e incluso fuerza bruta. El orden internacional del que todos dependemos podría estar en riesgo.
 
Por el bien de la seguridad global y la prosperidad, una de nuestras misiones determinantes es defender el orden internacional basado en normas. Y las naciones del mundo están de acuerdo con esto.
 
Consideremos los más de 140 países que votaron en las Naciones Unidas para condenar la agresión de Rusia y apoyar la soberanía y la integridad territorial de Ucrania en defensa de los principios centrales de la Carta de la ONU. 
 
Por cierto, también hemos visto que naciones como Corea del Norte e Irán envían armas en apoyo a la guerra brutal que libra Rusia. 
 
También nos preocupa que Pekín haya profundizado su vínculo con Moscú desde el inicio de la guerra.
 
De cara al futuro, los pasos que dé China para prestar apoyo letal a Rusia no harían más que recompensar la agresión, continuar la matanza y seguir socavando el orden basado en normas.
 
Una vez más, Estados Unidos seguirá apoyando en forma enérgica a Ucrania. Y lo haremos por el tiempo que sea necesario. 
 
El pueblo estadounidense admira la determinación del pueblo de Ucrania, admira su resiliencia y rectitud, su voluntad de luchar por la libertad, y la tenacidad y el liderazgo extraordinarios del presidente Zelenski.
 
De hecho, me acompañan en Múnich miembros distinguidos del Congreso de Estados Unidos. Tanto republicanos como demócratas. Miembros de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos. Y están juntos aquí porque entienden lo que está en juego.
 
El liderazgo de estos miembros ha sido vital para el apoyo de Estados Unidos a Ucrania. El presidente Biden y yo sabemos que su apoyo a Ucrania continuará.
 
También sabemos que Ucrania seguirá recibiendo el apoyo de una comunidad transatlántica. (Aplausos).
 
Putin creía que podría dividir a la OTAN. Recuerden dónde estábamos hace un año. En esto, también se equivocó.
 
La Alianza de la OTAN es ahora más fuerte que nunca y el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y su artículo 5 es inquebrantable.
 
Basta con considerar nuestro historial del último año. Consideremos la cooperación multilateral. Juntos hemos brindado asistencia histórica a Ucrania. Juntos hemos conseguido que Rusia consiga un fracaso estratégico. Juntos hemos impuesto consecuencias sin precedentes a Rusia. Y juntos hemos impulsado la seguridad energética y reinvertido en nuestra defensa colectiva.
 
Y nos hemos congregado para defender nuestros valores comunes, nuestros intereses comunes y nuestra humanidad en común. No tengo dudas de que esta unidad será perdurable.
 
Tampoco tengo ilusiones sobre el camino por delante. Habrá más días oscuros para Ucrania. La agonía diaria que implica la guerra continuará.
 
Las repercusiones seguirán afectando a países próximos y lejanos, desde África hasta Asia sudoriental y el Caribe. 
 
Pero si Putin cree que podrá ganarnos por cansancio, se equivoca tangencialmente. El tiempo está de nuestro lado.
 
Sin duda, los ucranianos seguirán enfrentando pruebas y retos, como ha ocurrido en este último año. La unidad transatlántica seguirá soportando pruebas y retos. Estoy segura de que Ucrania estará a la altura de las circunstancias, y que también lo estarán Estados Unidos y Europa.
 
Lo último que quisiera señalar es lo siguiente: Estados Unidos mantendrá su liderazgo en defensa de la dignidad humana, en defensa de las normas y las reglas y en defensa de la libertad. Es demasiado lo que hay en riesgo para no hacerlo.
 
Los estadounidenses conocen muy bien el significado de la independencia. Creemos en la importancia fundamental de la soberanía y el Estado de derecho. Y siempre estaremos del lado de la justicia.
 
Estimados colegas, creo que todos sabemos que cuando las generaciones futuras contemplen este momento, verán que supimos entender la tarea que teníamos por delante e hicimos lo que era preciso.
 
Por ende, les digo: Estados Unidos de América se enorgullece de ser su socio en este noble esfuerzo.
 
Muchas gracias. (Aplausos).
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Señora Vicepresidenta, gracias por este discurso sumamente enérgico, el compromiso con la unidad transatlántica y este compromiso de apoyar a Ucrania. Tenemos numerosos representantes de Ucrania aquí en esta sala, que sin dudas se sienten reconfortados por lo que usted ha dicho.
 
Quisiera preguntarle: Usted confirmó el apoyo de EE. UU., pero todos sabemos que el año próximo Estados Unidos entrará en campaña electoral. Estamos en una democracia. Sabemos de qué lado del pasillo quedará el resultado. ¿Cuán seguros están de que lo que ha dicho sobre Putin, que busca ganarnos por cansancio, al final no se hará realidad?
 
LA VICEPRESIDENTA: Gracias, Christoph. Como he dicho, creo que el pueblo estadounidense entiende lo que está en juego. Y lo que está en juego son nuestros intereses morales y nuestros intereses estratégicos.
 
Voy a decirles que viajo por Estados Unidos y he visto la bandera ucraniana flamear en lugares sobre los cuales la mayoría de ustedes nunca han siquiera escuchado en Estados Unidos: en vidrieras de tiendas — (aplausos) —, delante de viviendas, en la vestimenta orgullosa de muchas personas; hay estadounidenses que visten con orgullo los colores de Ucrania. El pueblo estadounidense ha visto las imágenes de Bucha. 
 
El pueblo estadounidense se enorgullece de la lucha por la independencia, que forma parte de las bases de nuestra nación y de nuestros principios y valores. 
 
Pienso en hacia dónde se dirige Estados Unidos en esta cuestión en función de los antecedentes de dónde hemos estado. Basta con mirar dónde estábamos hace un año y dónde estamos hoy, en cuanto a contribuciones y recursos que Estados Unidos ha destinado a áreas que van desde municiones hasta artillería y defensa aérea, y desde Stingers hasta tanques Abrams, HIMARS y Javelins.
 
Analizo esto en el contexto del Congreso de Estados Unidos, que se encuentra muy presente. Me han dicho que es la mayor delegación bipartidista y bicameral del Congreso de Estados Unidos a esta reunión, a la Conferencia sobre Seguridad de Múnich. (Aplausos).
 
Y cuán lejos ha llegado del Congreso de Estados Unidos, en forma bipartidista, en cuanto a nuestro apoyo en el último año, por no mencionar —es un término técnico que se llama “ómnibus” en nuestro proceso presupuestario— que al final del año pasado destinamos otros USD 45.000 millones para este próximo año en apoyo a Ucrania.
 
Nuestra prioridad es asegurar la fortaleza de Ucrania en el campo de batalla, y ese es nuestro compromiso. Es un compromiso no solo con el pueblo de Ucrania, sino con nuestros valores y los principios que apreciamos como nación. No puedo estar aquí sin mencionar también la importancia de la Alianza; Europa y lo que ha hecho; y nuestro anfitrión, Alemania. 
 
Estuve con el canciller Scholz en el día de ayer. Lo que hemos hecho en forma colectiva; no solo nos unen nuestros valores y nuestro entendimiento de lo que está en juego en cuanto al interés moral y estratégico, también hemos sido muy buenos colegas en lo que refiere a agrupar nuestros recursos y coordinarlos de un modo que creo que brindará a Ucrania el mejor apoyo que precisa para librar esta lucha.
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Muchas gracias. Muchísimas gracias por esto. 
 
Y para quienes están afuera, la impresión que se tiene es que esta relación transatlántica, la relación entre Europa, el gobierno alemán y la Administración de EE. UU., nunca ha sido más sólida. Y muchísimas gracias por esto.
 
Sin embargo, quisiera decir que hay algo llamado IRA. Y…
 
LA VICEPRESIDENTA: Sí, la Ley de Reducción de la Inflación. 
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Ha generado mucha inquietud de esta parte del Atlántico. Pero también los miembros del Congreso nos han recordado sobre el CBAM en lo que refiere a nosotros.
 
LA VICEPRESIDENTA: Sí.
 
EMBAJADOR HEUSGEN: ¿Cómo hacemos para evitar desavenencias transatlánticas en cuestiones importantes? Los negocios y las cuestiones comerciales son muy importantes. ¿Qué grado de confianza tienen de que estas diferencias se podrán superar y no perturbarán esta relación transatlántica estrecha, maravillosa y absolutamente necesaria? 
 
LA VICEPRESIDENTA: Me complace mucho que haya elegido plantear este tema. Quisiera empezar por el espíritu y el ánimo detrás de la Ley sobre Reducción de la Inflación. 
 
Un área de enfoque muy importante para nosotros ha sido analizar y asumir nuestra responsabilidad por lo que debemos hacer en términos de crisis climática que, por cierto, es de naturaleza global. Por eso, de hecho, nuestros amigos en Europa nos han pedido durante años que redobláramos los esfuerzos e hiciéramos más. 
 
Con el liderazgo del presidente Biden, nos enorgullece que Estados Unidos haya invertido un monto histórico en lo que debemos hacer para asumir nuestro rol de responsabilidad en la crisis climática. Y con eso quiero decir que, con el apoyo del Congreso, hemos destinado USD 370.000 millones a este esfuerzo.
 
Cuando pienso en el impacto para nuestros amigos, y la interconexión e interdependencia entre todo lo que hacemos en cada una de nuestras naciones y el efecto para los demás, consideramos que esta inversión tiene un impacto global de dos formas principales. 
 
Una es que Estados Unidos —debo decir, lamentablemente— es uno de los mayores emisores del mundo. Debemos reducir nuestras emisiones no solo por la salud y el bienestar de las personas de nuestro país, sino, como bien sabemos, por el impacto para las personas en todo el mundo. Esta es una inversión histórica y muy significativa para justamente revertir eso. 
 
Como saben, al igual que muchos de nuestros amigos europeos y del resto del mundo, hemos establecido estándares rigurosos para nosotros basados en plazos. Y es así que existe el objetivo de reducción de emisiones. 
 
La otra parte de esto es que estamos muy complacidos de la inversión que estamos haciendo para propiciar la innovación. Estamos entrando en un momento en el que estamos creando una nueva economía, una economía de energía no contaminante. Y si piensan en nosotros como inversores en la creación de incentivos para que el sector privado, los científicos y los académicos investiguen, desarrollen e innoven en relación con una economía energética no contaminante, esta inversión que hacemos conseguirá eso y tendrá impacto global. Así es como lo concebimos.
 
Pero en cuanto a lo que usted señaló, también hay cuestiones que debemos abordar y debemos hacerlo en consulta directa con nuestros amigos en el mundo. Hemos creado un grupo operativo —el Grupo Operativo Estados Unidos-UE— en coordinación estrecha y en consulta para resolver algunas consideraciones específicas. Y estas conversaciones están en curso. 
 
Me reuní ayer con el presidente Macron y con el canciller Scholz. Creo que estamos viendo algunos avances allí, y el trabajo en este sentido va a seguir adelante. 
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Bueno, gracias por esta reafirmación, ya que no necesitamos estas discusiones en este momento.
 
Si el tiempo lo permite, quisiera plantear una última pregunta. 
 
Esta Conferencia sobre Seguridad de Múnich está, sin dudas, dedicada a Ucrania, al apoyo a Ucrania y a confirmar la Alianza transatlántica, pero este año hemos ampliado la participación. Hemos invitado a un número de representantes sin precedentes del denominado “Sur Global” porque, si bien contamos con esta unidad entre nosotros, al dialogar con representantes del Sur Global —y estuvieron esta mañana en el podio— se advierte que muchos países permanecen pasivos. Perciben esto como una forma de continuación del conflicto entre EE. UU. y Rusia o la OTAN y la UE… o los países europeos y Rusia, y sienten las consecuencias. Y lo que quieren es que termine de una vez. Tienen una postura equidistante con respecto a esto. Y usted señaló los 141 votos.
 
Pero al hablar con socios importantes en el Sur Global, se abstienen. Ellos dicen “Terminen con esto. No queremos tomar… tomar una posición”. Y lo que estamos señalando es que no se trata de Oriente-Occidente; sino del orden internacional basado en normas, el estado de derecho que usted mencionó. Pero tenemos que hacer algo convincente, porque nuestros antecedentes no son tampoco los mejores. 
 
Entonces, ¿qué podemos hacer juntos para persuadir a esos países que siguen teniendo una posición pasiva?
 
LA VICEPRESIDENTA: Bueno, tenemos que tratarlos como socios.
 
Usted y yo hablamos brevemente sobre esto al ingresar, y yo le agradecí —y voy a agradecerle frente a los amigos— por plantear esta cuestión en el escenario y convertirla en parte de la agenda de esta conferencia. Coincido en que es un tema importante. 
 
Me he reunido con líderes africanos, líderes en el Caribe, la CARICOM y en el Sudeste Asiático. Lo que creo es que aciertan al querer asegurarse de que sus voces se tengan en cuenta en todos los niveles de esta cuestión, incluido el impacto que tendrá para sus países.
 
Uno ve, por ejemplo, a naciones africanas y lo que la agresión de Rusia en Ucrania ha significado para ellas en términos de inseguridad alimentaria o inseguridad energética. Son naciones que, como sabemos, son grandes importadoras de alimentos y energía. Al reducirse la oferta, tiene un impacto significativo en sus naciones. Creo que es importante que reconozcamos el impacto que ha tenido la guerra de Rusia en estas naciones.
 
Pienso sobre esto en el contexto de lo que debemos hacer para también —con respecto a lo hablado antes— considerar el impacto de la crisis climática en esas naciones. Somos algunos de los mayores emisores, y las consecuencias son claras. 
 
Me reuní con naciones de la CARICOM —naciones insulares en el Caribe— y me indican que ven la erosión del suelo; que perciben, mediante eventos climáticos extremos, una reducción en el turismo y en lo que ello significa en términos de deterioro de su PIB. 
 
Hay cuestiones que debemos tener presentes cuando hablamos sobre esto con ellos como socios en cuanto a cómo serían las soluciones, incluido mantenernos unidos en estos principios de soberanía e integridad territorial. 
 
Mi amigo el presidente de Ghana, que creo que habló ayer, captó esto muy bien —voy a parafrasear— y entiendo que dijo que debemos abandonar este paradigma de “nosotros contra ellos” y pensar de otra forma la relación que tenemos. 
 
Por todos estos motivos, les agradezco por plantear esta cuestión y creo que merece el nivel de seriedad y de análisis que ustedes le están dando.
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Muchas gracias. Muchísimas gracias por esto. Y este tema quedará instalado. Volveremos a analizarlo el año próximo. Tal vez, señora Vicepresidenta, ¿podemos reservarle una habitación de hotel para cerciorarnos de que regrese el próximo año?
 
LA VICEPRESIDENTA: (Risas).
 
EMBAJADOR HEUSGEN: Gracias por estar aquí.
 
LA VICEPRESIDENTA: Muchas gracias. (Aplausos).
 
 FIN 1:16 P.M. HORA CENTRAL EUROPEA


Para ver el texto original, ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2023/02/18/remarks-by-vice-president-harris-at-the-munich-security-conference-2/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

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