Discurso del presidente Biden sobre el apoyo a Ucrania, la defensa de los valores democráticos y medidas para abordar desafíos mundiales

12 de julio de 2023
Universidad de Vilna
Vilna (Lituania)
19:51 horas (horario de verano de Europa oriental, EEST)

EL PRESIDENTE: ¡Saludos Lituania! (aplausos). Como diría mi madre “Dios te ama”. No hay asientos vacíos. Vaya cosa (risas).

Es bueno estar de vuelta en Vilna, en un país y una región que conoce mejor que nadie el poder transformador de la libertad. (Aplausos). Ustedes saben, ustedes han mostrado al mundo que la fortaleza de un pueblo unido no puede ser negada.

Juntos, con sus hermanos y hermanas en Estonia y Letonia, ayudaron a terminar con una era de división por medio del poder de estar conectados. El modo báltico, no el muro de Berlín, se convirtió en el símbolo del futuro de Europa.

Y después, cuando los tanques soviéticos intentaron una vez más negarles su independencia, el pueblo de Vilna dijo “NO”. No, no, no. En enero de 1991 decenas de miles de ciudadanos sin armas pero sin ceder salieron por su propia cuenta, por su propia cuenta, a plantarse juntos en unísono para proteger la torre de televisión, para proteger al Consejo Supremo y para defender la libertad.

Catorce héroes trágicamente perdieron la vida. Cientos resultaron heridos. Pero todo el mundo vio que décadas de opresión no habían hecho nada para apagar la llama de la libertad en este país. (Aplausos). Lo digo convencido. Es consecuente.

La luz de Lituania: Ustedes la mantienen firme. Ustedes la mantienen prendida. Ustedes mantienen la luz brillando aquí en Vilna y en Washington D. C. donde el amarillo, el verde y el rojo de su bandera ondean todos los días.

Este pasado año hemos celebrado el centenario de relaciones diplomáticas que nunca se han interrumpido entre Estados Unidos y los estados del Báltico.

Estados Unidos, Estados Unidos nunca reconoció la ocupación soviética de [los estados del] Báltico. Nunca, nunca, nunca, Sr. Presidente. (Aplausos).

Y además, ustedes tienen un gran presidente. (Aplausos). Póngase de pie. No, levántese.

Como su presidente puede decirles, los vínculos entre los pueblos lituano y estadounidense nunca se han debilitado.

Y tan solo siete meses después de la sangrienta represión de aquel enero los primeros visitantes extranjeros, primeros visitantes extranjeros, que tuvieron sus pasaportes sellados aquí en Lituania con el visado de este, este nuevo Estado renacido fueron de un vuelo lleno de estadounidenses de origen lituano de Chicago (Illinois) (Aplausos). Oh. (Risas). Y sus familias aún están orgullosas de ello.

MIEMBRO DEL PÚBLICO: De Los Ángeles

EL PRESIDENTE: Los Ángeles fue después. (Risas). Hubo mucho más después.

Miren, muchos a bordo de aquél avión habían huido de Lituania durante los primeros años de la opresión soviética y se habían maravillado, maravillado a su vuelta a este Estado independiente. Uno de ellos dijo a los periodistas, cito: “Este día, padre, es como una resurrección para nosotros”. De verdad que esa era la cita. Esa era la sensación.

Y lo era. Una resurrección que rápidamente se convirtió en una revelación. Y un país que hoy permanece como un bastión de libertad y oportunidad. Un orgulloso miembro de la Unión Europea y de la OTAN. (Aplausos).

Cuando era senador de Estados Unidos defendí que Lituania y otros Estados bálticos se unieran a la OTAN en 2004. ¿No les parece que fui brillante al hacer eso? (Risas).

Pero fuera de bromas, piensen en ello, en cómo cambió las cosas. Piensen en lo que ha ocurrido.

Ahora, durante los últimos días transcurridos, como presidente de Estados Unidos he tenido el honor de participar en una cumbre histórica de la OTAN cuyo anfitrión ha sido Lituania, en la que hemos recibido al más reciente aliado en la OTAN: Finlandia; y hemos alcanzado un acuerdo para unir a Suecia a la Alianza lo antes posible. (Aplausos). Y el presidente Erdogan mantuvo su palabra.

He sido testigo de su trayectoria histórica y estoy orgulloso de llamar a Lituania amigo, socio y aliado. Aliado. Aliado. (Aplausos).

Pronto la OTAN será el 32 libre, constará de … libres, 33…, 32 países libres miembros (risas) que permanecen juntos para defender a nuestros pueblos y territorios, más allá, más allá de todos los demás, vinculados por los valores democráticos que nos hacen fuertes y por nuestro juramento sagrado de que un ataque contra uno es un ataque contra, … es un juramento sagrado, un ataque contra uno es un ataque contra todos. Porque cada miembro de la OTAN sabe que la fuerza de nuestros pueblos y el poder de nuestra unidad no pueden ser negados. (Aplausos).

Si les parezco optimista es porque lo soy.

Hoy nuestra alianza continúa siendo una fortificación de seguridad y estabilidad globales como lo ha venido siendo durante más de siete décadas. La OTAN es más fuerte, tiene más energía y sí, está más unida que nunca en la historia. Por supuesto, es más vital para nuestro futuro común.

No ocurrió por accidente. No fue inevitable.

Cuando Putin, y su cobarde avaricia por territorios y poder, desencadenó su brutal guerra en Ucrania estaba apostando a que la OTAN se quebraría en pedazos. Apostaba que la OTAN se desharía. Pensó que nuestra unidad se desharía con la primera prueba. Pensó que los líderes democráticos serían débiles. Pero estaba equivocado. (Aplausos).

Enfrentados con una amenaza (aplausos) a la paz y estabilidad en el mundo, a los valores democráticos que estimamos grandemente, a la libertad en sí misma, hicimos lo que siempre hacemos: Estados Unidos dio un paso adelante. La OTAN dio un paso adelante. Nuestros socios en Europa, en el In… y el Indopacífico dieron un paso adelante. En todas partes del mundo dieron un paso adelante.

Y estamos listos. Estamos listos porque permanecimos unidos.

En los meses previos a la guerra mientras Putin acumulaba sus fuerzas en la frontera ucraniana y establecía las bases para una brutal invasión… y es… yo estaba en contacto constante con mis líderes homólogos en el G7, la Unión Europea y la OTAN, constantemente.

Advertimos al mundo de lo que Putin estaba planeando. Incluso algunos en Ucrania no creían que.., lo que sabíamos, lo que nuestra comunidad de inteligencia había averiguado. Nos aseguramos de que la OTAN estuviera preparada para detener cualquier agresión contra cualquier Estado miembro. Intentamos una diplomacia intensa con Rusia, buscando evitar esta terrible guerra. Y cuando las bombas rusas empezaron a caer no dudamos en actuar.

Reunimos al mundo para apoyar al valiente pueblo de Ucrania que defendía su libertad y su propia soberanía con increíble dignidad. (Aplausos). Lo digo desde el fondo de mi corazón. Piénsenlo. Piensen lo que están haciendo.

Después de cerca de un año y medio de que las fuerzas de Rusia están cometiendo terribles atrocidades, incluso crímenes contra la humanidad, el pueblo de Ucrania continúa inquebrantado. Inquebrantado. (Aplausos). Ucrania continúa independiente. Continúa libre. Y Estados Unidos ha creado una coalición de más de 50 países para asegurar que Ucrania pueda defenderse tanto ahora como en el futuro.

Desde que empezó esta guerra he permanecido junto al presidente Zelenski, acabo de pasar una hora con él. Tanto en Washington como en Kiev, en Hiroshima, y ahora aquí en Vilna, para declarar al mundo lo que digo hoy de nuevo. No cederemos. No cederemos. (Aplausos). Lo digo en serio. Nuestro compromiso con Ucrania no se debilitará. Permaneceremos del lado de la libertad, de la libertad, hoy, mañana, el tiempo que sea necesario. (Aplausos).

Todos queremos que esta guerra termine en términos que sean justos. Términos que recojan los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas que todos hemos firmado:  Soberanía. Integridad territorial. Estos son los dos pilares de las relaciones pacíficas entre países. No se puede permitir a un país que tome el territorio de un vecino por la fuerza.

Rusia puede terminar esta guerra hoy si retira sus fuerzas de Ucrania, reconoce sus fronteras internacionales, y si cesa sus ataques a, sus inhumanos ataques a Rusia, quiero decir de Rusia a Ucrania, contra sus niños, mujeres y niños, su ejército.

Desafortunadamente Rusia no ha mostrado ningún interés en un resultado diplomático. Putin todavía cree equivocadamente que puede durar más que Ucrania. No puede creer que es el territorio de Ucrania, su país y su futuro.

E incluso después de todo este tiempo Putin todavía duda de nuestro poder de permanencia. Aún sigue haciendo esta apuesta a perder, de que la convicción y la unidad entre Estados Unidos y nuestros aliados y socios se quebrará.

Todavía no entiende que nuestro compromiso con nuestros valores, con la libertad, es algo que nunca, nunca, jamás, jamás abandonaremos. Es quienes somos. (Aplausos). Y lo digo en serio, es quienes somos. Es quienes somos.

Durante esta horrible guerra, el pueblo de Lituania, junto con sus hermanos del Báltico, han sido algunos de los más ardientes defensores, más ardientes defensores, del derecho de Ucrania a un futuro elegido por ellos: un futuro libre.

Debido a que ustedes vivieron durante tanto tiempo con su libertad negada, muchos de ustedes son mayores y saben mejor que nadie lo valioso que es el derecho a determinar su propio futuro. Valioso para personas en todas partes, en todas partes, no solo en Ucrania, sino en Bielorrusia, Moldavia, Georgia; en todos los lugares del mundo en los que los pueblos continúan luchando por hacer oír sus voces.

Por ello mi mensaje para ustedes esta noche es: Adelante, sigan avanzando. Continúen recordándole al mundo la esperanza que Lituania encarna. Y es lo que ustedes encarnan: esperanza en este país. (Aplausos). No, lo digo de veras. No es una broma. Lo digo sinceramente.

Nunca debemos olvidar la gran importancia que tiene esto. Y nunca, nunca, cedan un mañana mejor. La defensa de la libertad no es el trabajo de un día o de un año. Es el llamamiento del tiempo de nuestra vida, todo el tiempo.

Estamos mentalizados para las dificultades que se nos presenten. Nuestra unidad no se quebrará. Se lo prometo. (Aplausos).

Amigos, mientras miramos al mundo hoy, en un momento de guerra y peligro, un momento de competencia e incertidumbre, también observo un momento de oportunidades sin precedentes, oportunidad sin precedentes, oportunidades de hacer verdaderos avances, hacia un mundo de mayor paz y mayor prosperidad, libertad y dignidad, igualdad ante la justicia bajo la ley, derechos humanos y libertades fundamentales que son las bendiciones y los derechos de nacimiento de toda la humanidad.

Este, este es el mundo hacia el que Estados Unidos trabaja. Y es un mundo que solamente alcanzaremos si lo hacemos juntos, y quiero decir juntos.

Tenemos que seguir con ese mismo espíritu de unidad, propósito común, determinación, que hemos demostrado en nuestra respuesta ante la agresión de Rusia en Ucrania y lograr que más socios se nos unan mientras continuamos trabajando para construir el mundo en el que deseamos vivir y que deseamos para nuestros niños.

Amigos míos, al nivel más fundamental tenemos que elegir. No es una hipérbole. Tenemos que elegir. Tenemos que elegir entre un mundo definido por la coerción y la explotación, en el que la fuerza se imponga, o un mundo en el que reconozcamos que nuestro propio éxito está vinculado al éxito de otros.

En el que cuando a otros les va bien, a nosotros también nos va bien. En el que entendamos que los desafíos que enfrentamos hoy, desde la amenaza existencial del cambio climático a la construcción de una economía global, en la que nadie quede postergado, son demasiado grandes como para que cualquier nación pueda resolverlos por sí sola. Y que para alcanzar nuestras metas y abordar los desafíos de esta era, tenemos que trabajar juntos.

Y lo digo sinceramente. El mundo está cambiando. Tenemos la oportunidad de cambiar la dinámica.

Es por ello que he estado tan enfocado como presidente en reconstruir o revitalizar las alianzas, que son la piedra angular del liderazgo de Estados Unidos en el mundo.

En estos últimos años transcurridos hemos llevado la asociación transatlántica a nuevos niveles, reafirmando la importancia de la relación entre Europa y Estados Unidos, como un ancla para la estabilidad global. La idea de que Estados Unidos pueda prosperar sin una Europa segura no es razonable.

También hemos elevado (miembros del público aplauden), no, de verdad, no es un chiste. (Aplausos).

Yo a veces, bien…. hemos elevado y profundizado las alianzas de Estados Unidos en el Indopacífico, con Japón, la República de Corea, Australia y Filipinas, que ofrecen seguridad y disuasión esenciales en esa región vital del mundo.

Mediante nuestra asociación cuadrilateral “Quad”, es una manera elegante de decir nuestra asociación entre Australia, India, Japón, y Estados Unidos, estamos agrupando a todas las democracias principales de la región para juntas cooperar en mantener el Indopacífico libre y abierto, próspero y seguro.

Como lo demostramos en esta cumbre de la OTAN, con In… con los socios del Indopacífico acompañándonos por segundo año consecutivo, estamos trabajando para profundizar los vínculos entre las democracias del Atlántico y del Pacífico, de manera que podamos trabajar mejor juntos hacia los valores comunes que todos perseguimos: fuertes alianzas, asociaciones versátiles, propósitos comunes, acción colectiva para cumplir con los desafíos que compartimos.

El mundo se ha encogido. Es así como construimos el futuro que todos queremos ver. Pero compartimos y sabemos que tenemos desafíos comunes y trabajamos juntos.

Tenemos que dar un paso adelante, construyendo la coalición más amplia y más fuerte para fortalecer y defender las reglas básicas de comportamiento. Para preservar los extraordinarios beneficios que se generan en un sistema internacional basado en el Estado de derecho.

Tenemos que unirnos para proteger los derechos y libertades que sustentan la circulación de ideas y el comercio que han favorecido décadas de crecimiento global. Si, integridad territorial y soberanía, pero también principios como la libertad de navegación y sobrevuelo, manteniendo abiertos nuestros mares y cielos que compartimos de manera que todo país tenga igual acceso a nuestros espacios globales comunes.

Y a medida que continuamos explorando esta era de nuevas posibilidades, una era posible gracias a los rápidos avances en innovaciones, debemos mantenernos unidos para asegurarnos de que los espacios comunes de nuestro futuro reflejen las más elevadas aspiraciones para nosotros mismos y para otros, como diría mi padre, que todo el mundo tenga, sea tratado con dignidad, para que la inteligencia artificial, la ingeniería, la biología, y otras tecnologías emergentes, no sean convertidas en armas de opresión sino que sean utilizadas como herramientas de oportunidad.

Trabajamos con nuestros aliados y asociados para establecer cadenas de abastecimiento que sean más resilientes, más seguras, de manera que nunca más tengamos que enfrentar una situación como la que tuvimos durante la pandemia, cuando no podíamos conseguir los materiales críticos necesarios en nuestra vida diaria.

Todos debemos convocar una voluntad común para enfrentar la amenaza existencial de la crisis climática que se acelera. Es verdadera. Es seria. No tenemos mucho tiempo. Es la mayor amenaza a la humanidad que existe.

Y es solamente trabajando juntos que podremos evitar las peores consecuencias del cambio climático, para que no destruyan nuestro futuro, ni el de nuestros hijos y nietos.

También tenemos que reconocer nuestra responsabilidad común de ayudar a desencadenar el enorme potencial que tienen los países de bajos y medianos ingresos en todo el mundo. No por una cuestión de caridad. Sino porque ello está en nuestro propio interés. Todos nos beneficiamos cuando más socios permanecen juntos trabajando en favor de metas en común. Todos nos beneficiamos cuando la gente es más saludable y más próspera. Todos nos beneficiamos cuando más emprendedores e innovadores pueden conseguir su sueño de un mañana mejor.

Saben, precisamos actualizar nuestras “cajas de herramientas” para abordar mejor las necesidades del mundo interconectado de hoy. Un mundo en que los desastres climáticos, pandemias, conflictos que traspasan fronteras y que hacen más difícil enfrentar los desafíos de la pobreza y la inestabilidad que impiden a tantas personas salir adelante.

Es por ello que Estados Unidos se halla liderando el esfuerzo para transformar los bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial, para ayudar a que atiendan mejor los desafíos globales a la vez que favorecen su misión esencial de reducir la pobreza e incrementar la prosperidad común.

Todos trabajamos juntos con nuestros asociados en el G7 para enfrentar la enorme necesidad de infraestructura de alto nivel en todo el mundo, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos en África, América Latina y el sudeste asiático. Es una declaración sobre el mundo que queremos construir juntos.

Damas y caballeros, estamos en punto de inflexión en la historia. En el que las decisiones por las que optemos hoy darán forma a la dirección de nuestro mundo en décadas venideras. El mundo ha cambiado.

¿Haremos retroceder las agresiones descaradas y sin control de hoy para disuadir a otros posibles agresores del mañana?

¿Controlaremos la crisis climática antes de que sea demasiado tarde?

¿Aprovecharemos las nuevas tecnologías para impulsar la libertad o para reducirla?

¿Haremos avanzar las oportunidades en más lugares o permitiremos que persistan la inestabilidad y la desigualdad?

La manera en que respondamos a estas preguntas esenciales determinará el tipo de futuro que tendrán nuestros hijos y nietos. Y de nuevo, esto no es una exageración, es un hecho. Exige que participemos todos. Todos nosotros.

Creo que con ambición, con confianza en nosotros mismos y unos en otros, con países que trabajen juntos en una causa común, podremos responder esas preguntas. Podemos asegurar que la visión que compartimos y las libertades que valoramos no sean palabras vacías en un tiempo convulso sino una hoja de ruta, y lo digo literalmente, una hoja de ruta, un plan de medidas urgentes hacia un futuro que podemos alcanzar y que alcanzaremos si trabajamos juntos.

Amigos, el camino que tenemos por delante es duro. Nos ha de desafiar a poner en juego lo mejor de nosotros mismos. A sostener la fe de uno en otro. Y a nunca rendirse, nunca perder la esperanza. Nunca.

Cada día tenemos que tomar la decisión. Cada día debemos invocar la fuerza para defender lo que es correcto, para defender la verdad, para defender la libertad. Para permanecer juntos.

Esta es, amigos míos, la lección que aprendimos de la historia y de la historia de Lituania. Saben, es la lección que vemos demostrada cada día, y que determinará, determinará cómo será Ucrania. Y es ahora, es cómo vamos a trabajar, como volveremos a escribir el futuro de paz y esperanza, justicia y luz, libertad y posibilidades para todos, para todos en todas partes.

Amigos, algunos me han oído decir esto en mi país muchas veces: Nunca en toda mi carrera he sido más optimista sobre las posibilidades del futuro. Nunca. Nunca.

Así que permítanme darles las gracias por tomar tiempo para estar hoy aquí para escuchar.

Que Dios los bendiga a todos ustedes y que Dios proteja las libertades, a los protectores de la libertad en Ucrania, aquí, y en todos los países del mundo, en todas partes. Que Dios proteja a nuestras tropas.

Gracias. Gracias. Gracias. (Aplausos).

20:12 horas (horario de verano de Europa oriental, EEST)

 

Para ver el texto original, ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2023/07/12/remarks-by-president-biden-on-supporting-ukraine-defending-democratic-values-and-taking-action-to-address-global-challenges-vilnius-lithuania/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

U.S. Department of State

The Lessons of 1989: Freedom and Our Future