La Casa Blanca
31 de enero de 2022

Cada febrero, el Mes Nacional de la Historia Afroamericana representa tanto una celebración como un recordatorio potente de que la historia de las comunidades negras es parte de la historia estadounidense, que la cultura negra es cultura estadounidense y que las historias de las personas afroamericanas son fundamentales para la continuidad histórica de Estados Unidos, vale decir, nuestros errores, nuestras luchas, nuestros avances y nuestras aspiraciones. Poner de relieve la historia afroamericana hoy es tan importante como poder entendernos a nosotros mismos y fortalecernos como lo ha hecho siempre esta Nación. Por eso, resulta crucial que dediquemos tiempo a celebrar los aportes invaluables de las personas estadounidenses negras, reconocer los legados y los logros de generaciones anteriores, abordar siglos de injusticias y confrontar aquellas que todavía persisten.

Nuestra Nación se fundó sobre la base de un concepto: que todos hemos sido creados iguales y que merecemos ser tratados con igual dignidad a lo largo de nuestra vida. Esta es una promesa que nunca hemos podido cumplir del todo, pero de la que nunca jamás nos hemos desentendido. Las consecuencias persistentes de la esclavitud, las leyes Jim Crow y el delineamiento rojo (redlining) —así como la sombra del racismo sistémico que todavía hoy acecha a nuestra Nación— no permiten que Estados Unidos alcance en forma plena su promesa y su potencial. Al abordar estos hechos trágicos de manera abierta y honesta y trabajar juntos como un solo pueblo para hacer realidad la promesa estadounidense de equidad y dignidad para todos, nos fortalecemos como Nación y nos convertimos en una versión más perfecta de nosotros mismos.

A través de varias generaciones, infinidad de estadounidenses negros han demostrado una firme fortaleza moral y resiliencia para contribuir a que nuestra Nación sea un lugar mejor. En la actualidad, las personas estadounidenses negras lideran industrias y movimientos que promueven cambios, prestan servicio a nuestras comunidades y nuestra Nación en todos los niveles, y contribuyen a adelantos en las más distintas áreas, que incluyen el arte y la ciencia, los negocios y el derecho, la salud y la educación, entre muchas otras. No obstante las heridas y los obstáculos que datan incluso de antes que se fundara nuestra Nación, las y los estadounidenses negros hoy están presentes en todas las áreas de nuestra sociedad, y fortalecen y revitalizan a todo Estados Unidos.

La vicepresidenta Harris y yo tenemos el firme compromiso de promover la equidad, la justicia racial y las oportunidades para las y los estadounidenses negros mientras seguimos esforzándonos por hacer realidad la promesa fundacional de EE. UU. Ese proceso se inició conformando un Gobierno federal que fuera representativo de la composición de Estados Unidos: esto incluye al primer Secretario de Defensa negro, la primera mujer negra al frente de la Oficina de Administración y Presupuesto, el primer hombre negro al frente de la Agencia de Protección Ambiental, la primera mujer negra en dirigir el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano en más de 40 años, la primera presidenta negra del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, una embajadora negra que representa a Estados Unidos ante las Naciones Unidas y la primera vicepresidenta negra y con ascendencia sudasiática. Hemos nombrado con orgullo a estadounidenses negros destacados para desempeñarse en una amplia variedad de funciones en nuestra Administración. Y me complace todavía más haber ya nominado a ocho mujeres negras para ejercer en tribunales de apelación federales, equiparando en apenas un año el número total de mujeres negras que hasta el momento se han desempeñado en la justicia federal de apelación.

Mi Administración ha trabajado arduamente para revertir décadas de inversión insuficiente en las comunidades negras y en sus escuelas y empresas. Tanto el Plan de Rescate Estadounidense (American Rescue Plan) como la Ley de Infraestructura Bipartidista están realizando inversiones históricas en las comunidades negras estadounidenses, que incluyen desde la aplicación de vacunas hasta la entrega de cheques a familias y rebajas tributarias para las familias trabajadoras que tienen hijos, hasta un nivel histórico de inversiones y apoyo por USD 5800 millones a Instituciones Terciarias y Universidades Orientadas Tradicionalmente a la Comunidad Afroamericana (Black Colleges and Universities). Y durante el primer año de mi gestión, el plan American Rescue proporcionó crédito fiscal pleno por hijos a las familias de más bajos de ingresos de más de 26 millones de niños y niñas —que, en un número desproporcionado, son personas negras— y nos puso en una senda orientada a reducir a la mitad la pobreza infantil en las comunidades negras.

Mientras continúa la implementación de la Ley de Infraestructura, nos proponemos ampliar esos avances. Se quitarán y reemplazarán las tuberías con plomo que han contaminado el agua de demasiados hogares y escuelas en comunidades negras. Nos proponemos brindar internet de alta velocidad a cada comunidad, para que ninguna familia negra quede rezagada en la economía del siglo XXI. Las inversiones históricas en transporte público ayudarán a más personas en más vecindarios a llegar allí donde estén los buenos puestos de trabajo de manera más rápida y segura. Volveremos a conectar a los vecindarios de comunidades negras que han sido excluidos de oportunidades por autopistas que se construyeron para distanciarlos. Las injusticias ambientales de larga data que han golpeado más severamente a las comunidades negras serán subsanadas. Estamos a decididos a realizar inversiones de gran envergadura en pequeñas empresas y emprendedores negros, lo que incluye dar carácter permanente a la Agencia para el Desarrollo de Empresas Minoritarias y asignarle un capital récord de USD 110 millones en nuevos recursos, con el objeto de generar condiciones más parejas para las empresas de la comunidad afroamericana.

Y esto es apenas el comienzo. A fin de cumplir con la promesa de que Estados Unidos sea una Nación para todos, vamos a trabajar incansablemente en lo que queda del año para hacer realidad mi programa orientado a Reconstruir una Realidad Mejor (Build Back Better), reduciendo los costos que enfrentan las familias en materia de cuidado infantil, vivienda, educación, atención de la salud, medicamentos recetados y muchas otras prioridades. Seguiremos combatiendo la pandemia de COVID-19 mediante una respuesta centrada en la equidad. No descansaremos hasta que hayamos protegido el basamento mismo de nuestra democracia: el derecho sagrado de voto. Y lucharemos para desmantelar todas esas desigualdades estructurales que han comportado obstáculos para las familias negras durante generaciones.

Con ocasión del Mes Nacional de la Historia Afroamericana, debemos renovar nuestro compromiso de concretar esa promesa fundacional. Propongo que sigamos bregando por la equidad, las oportunidades y la dignidad que corresponden por igual a cada persona estadounidense negra. Continuemos el esfuerzo para contribuir a que Estados Unidos sea, en las bellas palabras de la poeta Amanda Gorman, una país “magullado, pero íntegro, benevolente pero audaz, feroz y libre”.

POR LO EXPUESTO PRECEDENTEMENTE, YO, JOSEPH R. BIDEN JR., presidente de Estados Unidos de América, por la potestad que me ha sido conferida por la Constitución y las leyes de Estados Unidos, proclamo por este medio a febrero de 2022 como el Mes Nacional de la Historia Afroamericana. Insto a los funcionarios públicos, educadores, bibliotecarios y a todas las personas de Estados Unidos a observar este mes organizando programas, ceremonias y actividades pertinentes.

EN TESTIMONIO DE LO CUAL, he consignado mi firma al presente el 31 de enero del año de Nuestro Señor dos mil veintidós y año ducentésimo cuadragésimo sexto de la Independencia de Estados Unidos de América.

JOSEPH R. BIDEN JR.


Para ver el texto original, ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/presidential-actions/2022/01/31/a-proclamation-on-national-black-history-month-2022/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

U.S. Department of State

The Lessons of 1989: Freedom and Our Future